A veces me pregunto si está cambiando mi percepción sobre el hecho cinematográfico. Siempre he pensado que el acto de ir a ver una película es parte primordial de lo que es el cine. No es nada más la calidad de lo que uno va a ver, también lo es el hecho de moverse a una sala de cine y disfrutar del ambiente, la compañía y la calidad de la proyección.
Lo digo porque últimamente he dejado de ir al cine. Hace meses que no piso una sala de cine. No solamente por lo caro que es todo eso de las entradas, las
cotufas, el estacionamiento, todo. Sino porque como que me resulta más cómodo el cine en casa. Y ya ni siquiera espero que pasen algo bueno en el cable, o compro o alquilo un DVD. Ni siquiera. Ahora, en la actitud digna del mejor de los piratas, me limito a hcer búsquedas en los sitios de
torrents y las bajo de la Internet.
La pantalla de mi PC por supuesto que ayuda. Es grandota y cómoda. Y la calidad de lo que he bajado es excelente. Son de esas películas que alguien ha digitalizado directamente de un DVD.
Comodidades de la vida moderna, digo yo.
Aunque a veces extraño el olor a cotufas y el gentío. Creo que los cines seguirán existiendo por mucho tiempo aun a pesar de los torrents.
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