
Todo el mundo sensacionalista estuvo pendiente del encendido del
Gran Colisionador de Hadrones, o LHC como le conocen por sus siglas en inglés. Yo como no pertenezco a ese mundo pues lo que mantuve fue un interés relativamente discreto. Hoy, amaneció como todos los días (son casi las seis aquí), y allá en el CERN están supercontentos por el éxito del encendido de este gran
acelerador de partículas. El fin del mundo como que es para otro día, lamentablemente para los agoreros y charlatanes de oficio que se la pasan inventando estas hipótesis del fin del mundo a cada rato.
Pero ¿qué es el
Gran Colisionador de Hadrones? ¿Por qué hasta Google le dedicó el logo de hoy? Bueno para un ingeniero como yo este gigantesco aparato no es más que un tubo gigantesco de rayos que está enfriado por una nevera colosal a la impresionantemente baja temperatura de 1.8
Kelvin, casi cero absoluto. Pero si le preguntan a un físico seguro que responderá otra cosa.
Para los físicos el LHC es un aparato que servirá para conocer como reaccionan las partículas subatómicas en condiciones que se creen son muy parecidas a las que existían en la época del "
Big Bang". La idea básica es de un acelerador de partículas es construir un túnel circular muy pero muy grande que está rodeado de poderosos electroimanes que sirven para acelerar partículas subatómicas. Cuando las partículas llegan a velocidades cercanas a la velocidad de la luz las hacen chocar y miden y fotografían lo que ocurre. Es una extraña manera de conocer de que esta hecha la materia y sus leyes, pero funciona. El LHC es pues algo así como la mamá grandota de todos los aceleradores de partículas. Un perol capaz de impartirle energía a la materia a niveles nunca antes logrados. Una cosa gigante, y carísima, capaz, en teoría, de decirnos no como será el fin del mundo, sino todo lo contrario, nos contará que ocurrió en el principio de todo.
Pero ¿a que se debe entonces todo el escándalo sensacionalista? Yo creo que principalmente se debe a que culturalmente estamos inclinados a creer en cosas como el apocalipsis. Asi somos, nos gusta pensar que todo se va a terminar de un momento a otro. Desde que inventamos historias como la del diluvio universal, presente en muchas culturas, hasta las últimas películas de Hollywood, nuestra cultura humana parece que tiene a la seguridad de la civilización como uno de sus más preciados tesoros. Y es lógico que nos de terror que venga algo y nos desaparezca. El LHC con su gran capacidad de energizar partículas tiene, en teoría, la capacidad de crear pequeños
agujeros negros. De allí viene todo el escándalo. Alguien leyó esto y se puso a inventar que crearían un agujero negro enorme que nos tragaría a todos como la Nada de la
Historia Sin Fin. Y si, los físicos admiten que pueden crearse agujeros negros, pero estos serían tan pero tan minúsculos que atravesarían la Tierra sin detectarse ni interactuar con nada.
Lo de esta mañana fue apenas lo que los físicos e ingenieros que construyeron esto llaman el "primer rayo". El plan es que de aquí al año que viene el LHC siga probándose y se vaya incrementando poco a poco la capacidad que tiene para entregarle energía a estos pequeños ladrillos de la materia. Se cree que en unos meses, tal vez el año que viene, el LHC proporcione los primeros resultados. La ciencia que se hace allí es fundamental para nuestra comprensión del universo mismo. De allí el interés de todos. El LHC es ciencia de verdad, y ciencia para todos.
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