Lo del Sambil
Es un continuo estrés aunque yo en relación a esto último del centro comercial me siento un poco más lejano. La principal razón es que aun siendo caraqueño no vivo en la gran capital. Prefiero espacios más remotos y tranquilos, aunque ya el urbanismo como que nos está alcanzando a todos.
Lo del Sambil lo que hace es despertarme varias preguntas. La primera es obvia. ¿Por qué carrizo Chávez viene a darse cuenta ahora que este Sambil existía y que está construído en una zona terriblemente congestionada? La segunda no es tan obvia, pero es una consecuencia de la anterior y es el por qué los mecanismos de poder popular no funcionan para nada. Se sabe por ejemplo que los permisos que otorgó la Alcaldía de Libertador para construir eso allí tienen fecha de hace dos años, fecha en que ya existían los consejos comunales y que el alcalde era chavista además. El permiso entiendo que se renovó este mismo año, bajo el gobierno del mismo alcalde chavista, el Sr. Bernal. ¿Dónde es que está la contraloría social? ¿dónde está el pueblo de la mano con la revolución? Yo simplemente no entiendo.
Y ahora parece que esta revolución no sirve sin que venga el mismísimo Chávez y decida por todos nosotros lo que había que hacer en un principio. No permitir esa construcción allí por dos razones simples: la comunidad no quería y el sitio está demasiado congestionado y hambriento más bien de zonas verdes.
Pero Chávez parece ser el único que tiene poder. El pueblo no. Chávez parece ser más bien el dueño de esta hacienda gomecista donde ocurren locuras como esta donde se gastan millones en construcciones que nunca se terminan. Por ahí dicen que se expropiará para que el pueblo la use como hospital, o como universidad. Yo lo dudo. Ahí cerquita está la famosa Torre de David abandonada e invadida. Más allá está el helicoide que vino a usarse para algo solamente cuando la Disip instaló allí su sede. Y sobran más ejemplos.
¿Pero que habrá que hacer? Bueno supongo que el gobierno le pagará a los del Sambil una enorme tajada por esa construcción y ellos sonrientes accederán y se desentenderán del enorme lío que causaron a miles de trabajadores y pequeños inversionistas que apostaban a sacarle provecho a esas instalaciones. A lo mejor hasta fue idea de ellos. Total, ya sabemos que son amigos de las altas esferas del poder, porque si no no les hubieran dado ningún permiso.













