miércoles, junio 04, 2008

Mario Villegas y el derecho a disentir

A Mario Villegas le giraron instrucciones para que trabajara de ahora en adelante en la oficina del Seniat de Santa Elena de Uairén. Parece mentira que estas cosas pasen, pero pasan. Pasan en esta Venezuela llena de funcionarios que conciben la política como lo hacían los oscuros burócratas del antiguo estalinismo soviético.

Lo de Villegas por supuesto no es un caso aislado en esta revolución que vivimos. Lo he visto con mucha gente que puede aportar muchas cosas buenas al Estado venezolano y que no puede hacerlo porque simplemente firmó, o no "comulga con las ideas del proceso". ël mismo usa su columna en El Mundo para explicar su posición. Que por cierto comparto plenamente ya que en el pasado me ha tocado debatir sobre este asunto en otra parte. Lo que defiende Mario Villegas es el derecho de todo venezolano a poder participar con su trabajo profesional, de manera honesta, en cualquier institución del Estado venezolano sin necesidad de avalar ciegamente ciertas posiciones políticas.

¿Admite el proceso a la disensión en su propio seno? ¿Puede una persona opositora, pero honesta y sin intenciones de sabotear, colaborar profesionalmente con una institución estatal?

Bueno pues la defensa que hacen algunos de la medida administrativa contra Mario Villegas solamente nos hace pensar que en efecto no se puede sin estar expuesto a medidas de este tipo. La revolución exige sacrificios. Claro, sacrificios de los demás.

5 comentarios:

LuisCarlos dijo...

Al infinito, a Siberia y al más allá.

Por lo menos su hermano Vladimir, ex funcionario del Estado pero aún periodista, no se quedó callado y publicó una nota mucho más fuerte hace semanas sobre el caso.
Aún no sé quién pagará esa factura, pero ya el disenso y la visibilidad es una buena noticia.

RomRod dijo...

Si, leí la carta de su hermano Vladimir donde hace mención a Gulag. Vamos a ver en que para esto.

Larry dijo...

Este sería un bello legado del chavecismo. Yo espero que "esto" pare en que a nadie le quede ganas de trabajar para el estado. Ese día seremos libres.

Por cierto, siendo que el estado es una institución opresora per se, cualquier contribución a hacer más eficientes sus actividades parasitarias va en detrimento de sus víctimas, es decir, ustedes mismos. Que alguien desee hacer a su opresor más eficiente es particularmente masoquista y una muestra de severa confusión.

luis dijo...

te no tiene nada que ver con este tema,
es que me recorde la hipotesis que te dije sobre los poligonos del suelo marciano.
La pegue.
aqui en la revista nature, dice lo mismo, lo que le parece extraño es que son muy pequños. puedes leer el articulo aqui.http://www.nature.com/news/2008/080603/full/453703a.html

Hombre Lobo dijo...

Lo más gracioso de ese texto de Aporrea al que haces referencia es todas las partes es la que básicamente dice que los Gulag son un mito y que Stalin no era tan malo.

Hay otro artículo en esa misma página que lanza esta perla:

"...Y decirles que quienes se oponen al contenido de la Ley, bien podrían resultar ser los jefes de tanto bandidaje..."

¿Cómo se puede ser tan psicópata?