jueves, enero 10, 2008

El hechizo de una tarjeta

Ayer encontré una misteriosa tarjeta de cartulina amarilla en el sitio donde el cartero usualmente deja la correspondencia, o sea en el mero piso de la entrada de mi casa. La tarjeta en cuestión era un aviso de Ipostel que me informaba con letra casi ilegible que había recibido algo de un lugar llamado "Helvetia". Mis hijos pelaron los ojos y me preguntaron que que extraña parte del planeta era Helvetia. Sonreí y les dije que pensaba que los amigos de Ipostel ignoraban que "Helvetia" era lo que nosotros los criollos llamamos Suiza.

La tarjeta decía que debía pasar recogiendo el paquete por la oficina de correos que queda en la calle Miranda, Nro. 22, en Turmero, hoy entre las 8 am y las 4 pm, así que este mediodía me decidí adentrarme en el caótico tráfico del centro de este pueblito que queda a unos minutos de mi casa. Me monté en el carro y de manera decidida me dirigí a Turmero. Al llegar al centro del pueblo no más hay que llegar casi hasta la plaza Bolívar y cruzar a la derecha en la primera calle. Allí hay una casa muy bien pintada con el aviso de Ipostel. Adentro había una fila de personas esperando atención por parte de una señora que atendía un escritorio. Yo entré mostrando claramente la cartulina amarilla que llamó la atención de una persona que estaba a la entrada. La persona me pidió ver la cartulina y me indicó amablemente que lo mío era directamente con el supervisor y me apuntó a una ventanilla. Allí le mostré la cartulina a un señor que estaba allí que procedió a revisarla y buscar en un armario. De allí sacó un pequeño sobre de color marrón con dos estampillas muy bonitas. La estampilla más grande decía "Helvetia". El remitente era mi amigo Silmariat, quien bajo su dirección colocó como país simplemente las iniciales CH, Confederación Helvética.

Salí agradeciendo a todos la atención y me monté de nuevo en mi automóvil para volver a la oficina. Coloqué el paquete sin abrirlo en el asiento del pasajero mientras sonreía imaginando al hechicero enviando sus mensajes navideños a todo el mundo. Enviando sus mensajes como todo un hechicero debe hacerlo, usando sus propias manos y mediante el correo ordinario en lugar de usar el impersonal mundo electrónico de hoy. Sinceramente esperaba que usara uno de esos búhos que uno ve en las novelas de Harry Potter, a lo mejor hubieran llegado más rápido, pero creo que los búhos esos no prestan servicio a muggles como yo. Ni modo, Silmariat tuvo que apostar a Ipostel que aunque algo tarde cumplió con su labor de manera impecable.

En un pequeño atasco a la salida de Turmero aproveché para abrir el sobre y ver su contenido. Una hermosa tarjeta hecha a mano con una estrella afuera. Me encantan las estrellas, eso Silmariat creo que lo sabe. Representan la vida y la continuidad infinita del universo. Son luz y calor. Lo contrario a la oscuridad. Adentro de las tarjetas palabras hermosas apropiadas para esta navidad que ya está atrás.

Gracias amigo.

5 comentarios:

Nostalgia dijo...

hermoso detalle :)
y jamás me enteré: ¿aquella tarjeta que te envié hace un año llegó?
sólo por curiosidad :)
feliz 2008!

Martha Beatriz dijo...

No me apena confesar que yo también guardé el sobre ;)
Que hermosa sorpresa nos dié el hechicero. Y que sabroso tu cuento :)

RomRod dijo...

Nostalgia, claro que me llegó!!! mil gracias!!! pensé que en algún momento te había dejado un mensaje en tu blog, si no fue así no me queda sino decir a lo gringo: ooops!!

Lycette Scott dijo...

Tan bello Silmariat, un detalle espctacular

Silmariat, "El Antiguo Hechicero" dijo...

Sin que se tome como precedente, pero al leerte me he quedado rojo rojito y con una sonrisota.
Por los menos la gente de Ipostel no pensó que CH era del Chapulín Colorado o que la mismísima Carolina Herrera le dio por escribir cartas y qué forma tan sabrosa tienes de relatar.

Todo lo mejor para ti.


Aclaratoria: Lo del Buho lo pensé, pero Harry “El Pipote” no me lo devuelve, esos ingleses son una vaina y cuando son brujos, peor.