miércoles, mayo 16, 2007

Santa Rosa



La vieja fortaleza todavía domina el valle desde lo alto de la colina. La brisa del mar, algo lejano, sigue lentamente llenando de herrumbre el esqueleto de las antiguas paredes de argamasa y piedra. Un poco más de trescientos años han pasado desde los tiempos en que los piratas llenaron de ruido la villa. Casi doscientos desde el nacimiento de aquella niña muerta en la oscuridad de sus calabozos. Ahora son los viejos herrajes los que hablan de nubarrones de otros tiempos.

3 comentarios:

I M A G I N A dijo...

una manera sencilla e intensa de contar una historia triste. Ese castillo no sólo mira los nubarrones pasar sino también la historia que será futura mañana

RomRod dijo...

la historia de la niña muerta es triste pero también cuenta la fuerza de una mujer que supo resistir a la tortura sin doblegarse. Descendemos de mujeres como ella y eso no hay que olvidarlo.

Waiting for Godot dijo...

Yo creo que lo bonito de la historia es saber que todos los venezolanos somos fuertes y podemos serlo sin dejarnos vencer. Debemos tener un poco de ella siempre en el alma. Un abrazo