jueves, mayo 10, 2007

Viajando

Hace rato llegué de un corto viaje a Maracaibo. Tenía pendiente visitar a un cliente y por fin hoy pude ir. Fue algo rutinario, la parte del viaje al menos, no la parte del cliente ya que todos los proyectos son diferentes. Creo que he hecho ese mismo viaje como mil veces. Y casi siempre es igual. Madrugo y salgo a oscuras en mi carro rumbo al aeropuerto de Valencia. El aeropuerto está a unos 65 km de mi casa así que el trayecto debiera ser de algo menos de una hora. Bueno, hoy me tardé hora y media gracias al infernal tráfico mañanero de la zona industrial valenciana. Llegúe al terminal nacional cuando faltaban como unos quince minutos para que cerraran el vuelo. Afortunadamente no iba muy lleno el avión así que no hubo problemas. Esperé un rato en la salita que está en la puerta de salida y en minutos ya estaba en el aire mirando por la ventana del avión el nubladísimo cielo carabobeño.

El vuelo a Maracaibo dura algo así como cincuenta minutos. Hoy el clima en Maracaibo hizo que la aproximación fuera algo lenta. Tal vez había tráfico, no sé, pero el avión tardó un mundo en aterrizar después de que pasamos el lago. Ya en tierra tomé un taxi a la planta de mi cliente que queda en la vía a Perijá. Cuando llegué el taxista me cobró 35 mil bolívares por una carrerita de unos quince minutos. Increíble.

Así comenzó entonces mi visita a mi cliente. Pensaba que sería corta, pero no. Terminé pasando todo el día allí. Hasta me invitaron a almorzar en el comedor de la empresa.

Ya casi a las cuatro de la tarde pedí un taxi para ir de vuelta al aeropuerto. El tipo me esperó un rato mientras terminaba unos detalles con mi cliente y después muy amablemente me llevó al aeropuerto. En el trayecto, casi llegando, me preguntó que cuanto me había cobrado el taxista en la mañana. Yo rápidamente le contesté que 25 mil. Él me dijo que normalmente su tarifa era de 20 mil pero que como lo había hecho esperar me iba a cobrar los mismos 25 mil. Le pagué mientras pensaba que debí haber respondido 20 mil...

El vuelo de regreso fue aburrido. El paisaje desde el avión lucía completamente nublado. La ruta que tomó el piloto fue ir directo a Puerto Cabello una vez que cruzó la costa oriental del lago. En Puerto Cabello giró suavemente al sur mientras descendía y allí apareció Valencia entre las nubes. Minutos después aterrizábamos suavemente en el Arturo Michelena.

Cuando viajo solo tengo como vicio oir silenciosamente conversaciones ajenas. No lo hago de manera de importunar o algo así, solo cultivo esto de voyeur que nos lleva a bloguear. Creo que hoy escuché un par de conversaciones que me hicieron reflexionar. La primera era de un tipo contándole a su amigo como él había sufrido un infarto estando joven y que en definitiva cualquiera estaba expuesto a este tipo de peligros, no solamente los que no se cuidan. Después de contarle su experiencia cardíaca la conversación se diluyó en anécdotas mutuas de enfermedades o muertes de amigos y familiares. Tendemos a ponernos algo macabros cuando hablamos de estas cosas. La segunda conversación era de unas personas que lucían como vendedores corporativos. Hablaban de sus metas, de sus "forecasts", de los millones de dólares que tenían que vender, que si la meta del "cuarto" (así le dicen a los trimestres los amigos corporativos). Yo pensaba en silencio que una vez pertenecí a ese mundo donde todo giraba en torno a millones de dólares que se iban para otro país. También tenía celulares y laptops y cuanto aparatico hay para que a uno lo ubiquen para dar algún precio o cerrar algún negocio. Afortunadamente ahora uso el celular para saludar amigos y llamar a la familia. ¿Y los negocios? Bueno pues solo con amigos y familia, y siempre que sean divertidos.

La tarde terminó conmigo recorriendo de vuelta una pacífica autopista regional del centro. Parece que medio mundo estaba atrapado en la autopista que llaman variante de Bárbula y la cola allí llegaba a diez kilómetros.

4 comentarios:

CABINA AÉREA dijo...

Bravo por tí...ahora eres mejor persona y disfrutas más.
Vas a ir a la marcha?

RomRod dijo...

¿cuál marcha?

JJ - dijo...

Saludos,
Qué bueno tenerlo de vuelta sano y salvo.
Mejoraste tu gripe porque este si es un post.
Nos alegra su libertad porque como lo cuenta usted la disfruta.
Seguimos leyéndolo.
Un abrazo
su amiga JJ

Waiting for Godot dijo...

HAcer lo que queremos nos hace muy libres. ;)