lunes, enero 23, 2006

¿Pasividad? ¿Conformismo?

Comentaba hace un rato con un amigo sobre ciertas calamidades que los venezolanos estamos padeciendo recientemente al parecer con un algo grado de estoicismo. Entre ellas lo de las colas por la carretera vieja de La Guaira por lo del viaducto, lo del estado del puente de La Cabrera en la Autopista Regional del Centro, lo del huecote del kilómetro 34 y su cotidiana cola en la misma autopista, lo de la eterna cola en la panamericana bajando de Los Teques a Caracas, el despelote que diariamente se forma en La Encrucijada.

Y pare Ud. de contar. Porque a esas nimiedades relacionadas con el tránsito podemos agregarle lo de la imposibilidad de tener casa propia para muchos de nosotros, o lo del alto costo de la vida, o lo de tener hospitales como los que tenemos, o escuelas públicas en las que no hay un baño decente ni agua corriente, o lo de tener que vivir en cerros en condiciones infrahumanas, o lo de tener que sufrir un transporte público ineficiente, o no tener cuerpos de policía que presten servicios adecuados para resguardarnos a todos.

En fin. Pobreza y subdesarrollo y seguimos pasivos. ¿Conformes? No creo. Muchos no lo están. ¿Esperanzados? Eso si, muchos mantienen la esperanza.

¿Será que seremos capaces de renovarnos y madurar políticamente lo suficiente como para empezar a atacar los problemas, resolverlos y no resolverlos "por ahora" sino erradicarlos completamente?

6 comentarios:

unocontodo dijo...

Vaya pregunta... me la he estado haciendo desde que tengo conciencia "política", es decir desde los 18 años... y .. a ver... a ver... peeerro 23 años!!!... sin una respuesta?...

Acabo de pagar (gracias al don de ahorro de mi esposa, yo no lo tengo)... 2.270.000 de bolívares por mi póliza de seguro.... (la mía solamente)...

Me rindo?.... Me conformo?... Nos hacemos la vista gorda?....

Cuando vaya a la playita, aprovecho y me como un sanduchito en Galipán... no está mal el paseo...

Martha Beatriz dijo...

Rom,
esto pensaba yo un día de esos donde el vagon del metro se para sin explicación y pasa el tiempo y no se mueve, y lagente impacible, conforme. Yo creo que no sabemos de nuestrso derechos, aunque parezca y esa falta de información nos tiene en ese limbo: una vez en un hospital público reclamé el hecho de que no nos atendía y una de las madres que esperaba dijo que bueno, que al final era gratis: usted no paga, le dije pero los médicos no trabajan de gratis. Un saludo.

La Hija de Zeus dijo...

La esperanza es lo último que se pierde!!
A mi me martilla en la cabeza una frase que dice "los pueblos tienen los gobernos que merecen", algo debemos estar haciendo muy mal..

Lycette Scott dijo...

Yo siempre pienso que si países como Japón o los países europeos pudieron levantarse después de la devastación de la segunda gran guerra, aún hay esperanza para nosotros. También suelo pensar que lo que necesitamos es algo así, una tragedia grande que nos haga ver las cosas desde una óptica distinta, aunque no quisiera estar aquí para presenciarla.

Lorenzo dijo...

Ella cree que no paga... ese es el problema con nuestro maldito petroleo estatizado.

Creemos que no pagamos nada, pero no es asi... Lo que pasa es que andamos como chamitos creyendo que la devaluacion de la moneda no es un impuesto, el IVA y el IDB a veces pasan invisibles... no vemos que los impuestos que paga el que nos vende el cafecito los pagamos NOSOTROS. Aunque no paguemos Impuesto sobre la Renta.

Los europeos y los japoneses, y todo el mundo desarrollado saben perfectamente quien paga los servicios publicos: ELLOS! los contribuyentes!

Horrible es que pagando un peaje para ir a Valencia, nos calemos ese foso...

Reste@dos dijo...

Tampoco creo que los venezolanos en general estén conformes con la pobreza y la ineficiencia en los servicios públicos.

Lo que nos mantiene pasivos es la desconfianza de la mayoría. La gente no logra superar la paradoja de los problemas de acción colectiva. Todo el mundo espera que el del lado se movilice primero para solucionar el problema.

Hace falta que nos pongamos de acuerdo quienes no tenemos miedo de arriesgar tiempo y esfuerzo para resolver problemas colectivos.